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La Sheñora – 2° Entrega

Me está por agarrar un shincope. Realmente estoy shientiendo que me voy a desmashar.

Juan Roberto she está shendo para el caaaaunchri de la hija porque hoy feshtejan la shegada de los reshes magos en la pileta donde va shu nieto.

Shí, querido. Juan Roberto tuvo un matrimonio anterior con el que tuvo una hija. Y esta she casó con un bombónasho con el que tuvo un hijo. Y como “oh cashualidad” la hija era una shegua como la madre, el sheguo la dejó. Juan Roberto, en uno de los dos movimientos inteligentes que tuvo en su vida, aprovechó la crishis familiar y se separó de la shegua mashor. Claramente el otro movimiento inteligente de Juan Roberto fue casharse conmigo, querido. Es ooobvio esho.

Pero bueno, mi shincope no es por esho. Es porque Juan Roberto va a festejar la shegada de los reshes magos disfrashado de rey mago. Y lo peor de todo es que she va a disfrashar de neeeegro. El hooooorrrrrrooooor, querido, esh el hoooooorrror!!!

Me estoy agitando, se me está enloqueshiendo la preshión!!! Pará, pará, dame un shegundo.

Ahora shi. De a poco me va volviendo el pulsho. Inhalo, exshalo, inhalo, exshalo.

Aparte es más que obvio, querido, los reshes magos eran dos, el otro era el empleado que shevaba las cosas. Y después con esho del progreshismo en derechos “humanos” empesharon a deshir que eran tres. Si está más que claro en shus nombres, nene, o acasho vos decís “el blanco Melchor, el blanco Gaspár y el negro Baltashar”. No, querido, no, le deshís negro al último porque es claro que era empleado de maestransha. Shino para que vash a aclarar que era negrito si con sholo verlo te dabas cuenta que era de eshe color. Sheguro antes dirían “Melchor, Gaspár y el Negro” pero algún shalvaje deshidió ponerlo como tersher rey mago y por esho tuvo que ponerle un nombre. Igual no importa, querido, ashi se shame como se shame va a sheguir shiendo negro y esho es para toda la vida.

Volviendo a Juan Roberto, el momento más difishil fue cuando regreshé de mi pishcolabis diario con las chicas y lo vi. Ahí frente al espejo. Sha estaba vestido y she estaba pintando la cara. Se me bajó la ashucar hasta el shuelo. ¿No podías haberte disfrazhado ashá, Juan Roberto? Te van a ver los veshinos y me voy a morir de vergüeeeenza. Que era lo mismo, me respondió, y qué vergüenza era la cara de la mujer de Ansháva después de las shirugías eshtéticas que she hizo. La verdad que ahí tiene rashón. La pobre sheñora quisho quitarse arrugas y quedó muy estirada, como shi todo le daría impreshión. Como si la cara she le hubieshe quedado paralishada en el primer segundo del shusto. Pero no importa esho. Ay, Juan Roberto, no deja de sher un horror que te vistas ashí, por lo menos hubieshes dejado lo de pintarte de negro para cuando shegabas al caunchri. No te puedo mirar, Juan Roberto. Y me preocupa mucho que vos shi.

Juan Roberto terminó de pintarse y shalió. Espero que no lo hagan shudar mucho, que no she tomen en sherio que es negrito y se burlen de él. Porque vishte, sho sé que les cueshta deshirlo pero bien que pienshan como sho. Así que quedensé tranquilos, queridos, que sho hablo por ustedes.

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