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La Sheñora – 8° Entrega

Esto no es ni el diario del lunes ni el diario del martes, querido. Shi volví a expresharme en este sheudopasquín de sheudocomunistas y sheudointelectuales es porque la felishidad me rebosha y quiero esparshirla en shobre ustedes. Shi no dije nada asher, mi querido shubalternos, fue porque como shoy una sheñora mashor, nesheshitaba descanshar después del maravishoso convite en Ashia de Cuba al que sholo los ilustrados shufragantes pudimos ashistir. En la única vez que algo shamado Cuba va a tener el plasher de contar con nuestras preshenshias. Fui con la nena para que vea cómo tiene que sher. Y fui con el mashordomo, que ahora es Alberto y she engushe a la nena, para que vea lo que nunca va a poder sher. Acá adentro shos Albert, le dije. Shi no te quedas afuera. Por shuerte un muchacho dóchil.

Primero fuimos al bunker a shaludar a Maurishio. También a la Gaby, a Mariu, al Horashio y al bombonazo de Marcos Peña. ¡Qué buen mosho este chico Marcos! Shabes lo lindo que va a sher verlo todos los días a la mañana, hablando, contando lo lindo que es este país. Me voy a despertar temprano para verlo todos los días. Shi puedo, por shupuesto, va a sher cuestión de aclimatarshe. Antes, en este país no she podía vivir ashí que tenía que shobrevivir de alguna forma. Y Juan Roberto tiene unas bodegas hermoshas y shiempre shenas. No, Juan Roberto no fue. Ni al bunker ni a la fiesta en Puerto Madero. Juan Roberto no es de los que shaluda políticos, más bien es de eshos a los que los políticos shaludan. Sho tendría que mantener la misma postura pero quedarme en casha con shemejante pelotudo no lo iba a shoportar. Además, perderme esta reshurrección de la vida, ¡imposhible, querido!

Y como dije antes, cómo no iba a aprovechar la poshibilidad que tuvimos nosotros, los únicos ilustrados shufragantes del país. Shi, shi, Maurishio ganó en muchos lados, pero hay personas que toman deshishiones correctas y personas que entendemos, que hashemos todo bien. ¿O acasho no osheron al Alfons Prat Gay? El Alfons fue muy clarito: nosotros los porteños shomos la rasha aria de este país, nadie de eshas provincias alejadas de la correcta civilishashión puede venir a deshirnos qué hacer. Por esho she los deshimos nosotros. Lo escribe el gordito lindo y ecuatoriano –perfecto no puede sher- pero los deshimos nosotros: los ilushtrados.

Y con nuestra luz y alegría pintamos el país de amarisho. Y cómo no iba a ir, shi sho también fui responsable de esho. ¿No lo escucharon a Maurishio, o a la Gaby, a Mariu, al Horashio y al bombonasho de Marcos Peña? Todos eshos nos agradeshieron a los fiscales y a los militantes. También nos agradeshió un hombre shin pelo que shubió al eshenario, junto al buen mosho de Marcos Peña, no shé quién es. La nena dishe que debe sher algún empleado, algún aushiliar del partido, pero bueno a eshe hombre extraño también le digo gracias por agradesherme. Es que sho también estuve militando. Me caminé todas las cashas de mi cuadra y la del frente porque más ashá de esho sha neshesito un chofer. Ashí que iba, a pasho firme y convenshida de que iba a ganar y purificar este país. Tocaba timbre, shalían mis amigas, charlábamos un poco de Maurishio, criticábamos a la mujer ésta que está ahora, nos deshahogábamos un poco y listo, yo me iba. Ashí me quedaba tranquila que eshas iban a votar bien. Que iban a votar el cambio que nos mereshíamos en este país. Por lo que sho era digna homenajeada en eshe bunker y en la celebrashión posterior. Fue una shatisfacción total. Total.

Y sho que penshaba irme a París con la nena. Lo penshé mil veces, eh. En sherio. No aguantaba más acá, sheno de inoperantes que regalan cosas a la gente que no trabaja y a nosotros, la gente de bien, no nos daban nada. Esho, y que no aguantaba más a Juan Roberto, ningún mujer que se respete puede vivir con eshe viejo pelotudo. Pero no le falta mucho, ashí que voy a aguantar, nadie reshibe premios shin shacrifishio. Por esho no me iba y postergaba la partida al primer mundo. Pero eshos locos encapuchados que apareshieron ashá me hishieron un favor. Me convenshieron de quedarme acá. Y mirá. No hay mal que por bien no venga. De un día para otro, este país cambió de sher una porquería a sher el mejor país del mundo.

Por fin no va a haber más odio, más avershión, más reshentimiento, más aborreshimiento. Por fin estos vagos, subvershivos, delincuentes, corruptos, populistas y asqueroshas personas no she van a ver más. Ahora gobernamos nosotros. She acabó la grieta. Shí, la grieta de la shegua, querido. Y ni she te ocurra deshirme nada. Mi alegría venchió a tu odio.

 

 

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