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En defensa de la libertad sexual

Por Fiuna Laino | Fotografía: Matías Urbancic

No me siento cosificada, para nada.

Déjenme explicarles mi punto de vista.

Me es imposible no ver a las personas como un todo. Así como siento que un título universitario no define a una persona, tampoco siento que una imagen o un video de una mujer mostrando sus atributos, lo hace.

¿Por qué voy a interpretar que la mujer es un pedazo de carne por eso?
Realmente siempre me preocupé por esto y trataba de entender por qué mis ideas no iban con las de la corriente en este tema en particular.

Simplemente no me pasa. Nunca me sentí un objeto.

Yo creo firmemente que las personas somos un todo. Nada por separado puede definirnos. Me cuesta entender cómo funciona la cabeza de quienes ven cosificación por doquier. Porque eso significaría ignorar que quien está en esa imagen es una persona, es incapacidad de ver más allá de una foto.

¿Cómo es que yo veo todo un trasfondo donde otros ven cosificación?

Muy lejos estoy de creer que tengo una capacidad supernatural o un coeficiente más elevado que la mayoría de esta sociedad. No. Simplemente siento y describo una realidad que me pasa.

Todos somos personas, humanos, y como tales, tenemos una parte animal y otra racional. Un cuerpo lindo siempre llamará nuestra atención, es instinto, sea femenino o masculino. El problema no es que nos muestren un cuerpo, el problema está en qué entendemos de eso, cómo procesamos el mensaje.

¿No es muy limitado pensar que un culo va a hacer con que todas las mujeres seamos tratadas como culos?

Es una actuación, una fantasía, algo que no es real. ¿Cómo no lo ven de esa manera?

Fotografía: Matías Urbancic

Yo, mujer, conciente de mi capacidad intelectual, mi espiritualidad y de mis atributos sexuales, no tengo ningún problema en mostrar las 3 facetas juntas o por separado. Justamente porque estoy segura de lo que soy: un todo, y no “un trozo de”.

La clave está en mantener en equilibrio nuestra parte animal y racional, no dejar que la primera se apodere de nuestra persona, y hacer que la segunda siempre salga a flote antes de desrespetar a una mujer llevándola a una generalización errónea y, a partir de ella, permitirse acosarla, difamarla, o abusarla.

Yo lo llamo libertad sexual, no cosificación.

A no confundir la expresión de la libertad sexual femenina como una habilitación a la falta de respeto masculina.
Creer que uno se convierte en cosa sexual (y nada más) al estar mostrando su sensualidad, es como creer que un cómico al mostrar su humor pueda convertirse en una cosa que hace reir (y nada más; no piensa, no siente, no respira), así de estúpido me suena.

Otra de las confusiones que genera lo que se entiende por “cosificación sexual” es que es el resultado de una relación de dominación sujeto-objeto. Siendo el primero el género masculino y el segundo el género femenino. Como si nuestro propósito en el mundo fuese gustarle al sexo opuesto para sentirnos valoradas y como si solo hombres apreciaran los atributos femeninos. ¡Por favor!

Fotografía: Matías Urbancic

Yo, mujer, también aprecio la belleza de un cuerpo desnudo masculino y femenino (tanto o más). Y no por eso ando practicando desigualdad por ahí.

Y algo más importante aún:

Yo, mujer, no actúo para el placer masculino. Nada (léase con énfasis: nada) de lo que hacemos es para/por ustedes. O, bueno, hablando por mí, para no caer en generalizaciones, nada de lo que yo hago es para su satisfacción visual. Lo hago por mí. Por mi disfrute de la expresión libre, por mis convicciones y seguridades, por mi afán de transmitir, por mi necesidad de expresarme y por mi diversión y disfrute.

Igualmente, producto de mi necesidad de analizar y tratar de comprender cómo funciona la mente de cada uno, entiendo a los que no pueden deshacerse de esos parámetros, los que aún tienen prejuicios, los que sí cosifican y ponen en un pedestal inferior a la mujer. Son víctimas de la sociedad, no es fácil librarse de sus imposiciones, requiere un largo proceso voluntario mental.

En conclusión: prefiero hablar de libertad de expresión sexual y no de cosificación sexual, de empoderamiento y no de subyugación, y dejar claro que nada hay de negativo en ejercer esta libertad si su mensaje es bien captado.

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