Blog

Martín Barrionuevo: “El gobierno no establece las condiciones para que las clases empiecen”

Por Federico Capobianco

Cuando Martín Barrionuevo empezó a estudiar al Profesorado de Filosofía no tenía intenciones de ser docente: le gustaba filosofía y la situación económica para irse a la universidad no era la mejor. Pero hubo algo que lo hizo cambiar de opinión: “La experiencia que me abrió la cabeza fue la de conocer de adentro la Carpa Blanca en el 97, me hizo ver que había un situación más importante detrás”. Cuando obtuvo el título en el 2001 la disyuntiva era la de hacer valerlo o seguir como tornero en el taller de su padre: “Empecé a dar clases y me interesó muchísimo más la docencia, le vi mucho potencial a eso de estar en contacto, de intervenir con las ideas, en las ideas del otro. Me gustó ser docente”. Su militancia empieza como delegado de base: en el 2003 se afilió al Suteba, al año ya era delegado de escuela y en 2009 fue convocado para ser Secretario General de Derechos Humanos: “Siempre me interesó la historia del sindicalismo y al estar adentro mucho más”. En 2010 fue propuesto y elegido como Secretario General de la CTA Chivilcoy-Chacabuco-Alberti y la responsabilidad fue mayor. Hoy, con el cargo renovado en 2014 su trabajo está más ligado a generar un marco de alianza con las seccionales de la CGT: “Sería un error eso de decir que no nos juntamos con la CGT porque son burócratas. Primero es un error de conceptualización porque no es verdad, no todos son burócratas, y también es un error político. Cuando la derecha te viene a buscar hay que cerrar filas porque si no no hay forma de bancarlo”.

Conflicto docente, sindicalismo y CGT en este diálogo con Polvo.

14657526_1145375422216688_1043726045231254401_n

¿Qué determina el Art. 10 de la Ley 26075 de Financiamiento Educativa, referida a la paritaria nacional docente?

El artículo 10 es precisamente lo que quiere desconocer el gobierno. Lo que establece es un espacio donde el Ministerio de Educación, el Consejo Federal de Educación y las entidades gremiales con representación nacional, discuten condiciones laborales, pauta salarial nacional y otros temas. Lo que establece, específicamente, es la paritaria nacional.

¿Qué peligros se corren con la decisión del Ministerio de Educación de dejar de fijar el piso salarial docente?

En líneas generales, lo que provocaría es que empiece a tirarse el salario docente hacia abajo. La función que tiene la paritaria nacional era establecer un piso salarial para todos los docentes del país, garantizando que las provincias con menos recursos lleguen a ese piso. Porque hay mucha disparidad de recursos entre provincias, algunas con más y otras con menos; entonces, la intervención más fuerte, quizás la más importante, que tiene la paritaria nacional, es que las provincias que no llegan a cumplir con el piso establecido deben ser asistidas por el estado nacional.

En realidad, a esta medida hay que analizarla en el contexto general de la política económica neoliberal de Cambiemos, que tiene que ver con ir desfinanciando con el método de ir delegando la responsabilidad hacia las provincias y, a su vez, las provincias hacia los municipios. Con la paritaria nacional es el Estado nacional quien delega, pero en provincia de Buenos Aires, por ejemplo, el gobierno de Vidal sigue haciendo un tubo de ensayo con el Servicio Alimentario Escolar (SAE) con el proyecto de municipalizarlo. Es decir, que los recursos que se necesiten para el SAE tengan que partir de los municipios. En el discurso del gobierno de Vidal hay como ecos de lo que fue la Reforma Educativa del 90’ con Menem, donde declaraban que el Estado no se retiraba, que cuando se provincializara, el Estado iba a seguir financiando. Acá dicen lo mismo, que no se van a correr del SAE, pero si no se van a correr para qué lo pasan a la órbita del municipio. La realidad es que en algún momento van a cortar la cadena y cada municipio va a tener que hacerse cargo. Por ejemplo en Chivilcoy, eso implicaría que el gobierno municipal tenga que tomar las costas de un servicio alimentario al que concurren diariamente ocho mil chicos, entre lo que es comedor escolar y copa de leche. Y así como hay diferencia de recursos entre provincias también lo hay entre municipios, todos sabemos que los municipios que puedan afrontar esos gastos van a ser los menos. De la misma forma, a la paritaria nacional hay que leerla en ese contexto, en ir retirando el financiamiento nacional hacia la educación.

¿Puede el gobierno nacional desentenderse de la asistencia a provincias para cubrir los salarios?

Intenta desentenderse, pero en realidad se está corriendo de la ley. Nosotros sabemos la valoración que tiene el gobierno de Cambiemos sobre la legalidad y la constitucionalidad; si bien se han parado en su momento como adalides de la institucionalidad, en la cuestión concreta tratan de avanzar contra todo. Recordemos, en uno de los primeros comunicados que saca el Ministerio de Educación desconoce la actual Ley de Educación y hace referencia a la Ley Federal menemista. Por supuesto que no puede dar de baja una ley con un comunicado ni con una resolución ministerial, pero ahí nosotros vemos ciertos alertas de que política e ideológicamente están posicionados en esa doctrina y no tienen demasiada intención de respetar ninguna ley educativa.

En la misma línea está que los gobernadores van a negociar el piso y el techo salaria con el Ministro de Interior, Rogelio Frigerio, y no con el Ministro de Educación Bullrich?

Claro, esto entra en la misma lógica y quiere ir empujando a todo el mundo a que acepte un tratado leonino. Se les dice a los gobernadores que no cuenten más el apoyo financiero de la Nación, buscando que cada gobierno provincial apriete a sus trabajadores. Ahora el conflicto es docente pero estamos hablando de todo el conjunto de los estatales, todo lo que tiene el gobierno provincial como patronal. De hecho, la gobernadora Vidal, en el presupuesto del año pasado bajó un 3,4 % el presupuesto educativo para este año, con lo cual está marcando la pauta de hacia dónde quiere ir y no es casual que estén hablando de un ofrecimiento del 18% en cuatro cuotas.

¿Qué análisis te merece ese ofrecimiento?

En lo concreto es que no hay docente en toda la provincia que esté dispuesto a aceptar ese ofrecimiento, que en realidad se plantea para el conjunto de los estatales. No hay trabajador que esté dispuesto a eso, y no por una cuestión de falta de voluntarismo, sino por una cuestión puramente material. Hay que tener en cuenta que en el año 2016 perdimos un 10% de capacidad del salario porque el acuerdo salarial se cerró en un 35% y la inflación fue del 45%. El gobierno provincial no reabrió la paritaria ni tampoco hubo una recuperación como sí hemos tenido años anteriores. Porque en el 2014, con la devaluación del dólar, también hubo inflación y también llegamos a diciembre con una pérdida del salario de entre el 7 y 10%, pero en enero tuvimos una reunión con el gobierno provincial para una recomposición salarial de reajuste por inflación. Este año no pasó nada de eso: arrancamos con un 10 % de pérdida con respecto al año pasado, con una inflación proyectada, por las agencias más cercanas a Cambiemos, de un 24%, y el gobierno propone un 18%. Lo que nosotros decimos es que tenemos que empezar a discutir la recomposición con un piso del 30 al 35%.

¿Y lo ideal sería? 

Lo ideal hubiera sido una recomposición salarial al primero de enero donde se recupere ese porcentaje de pérdida y sobre esa base discutir la pauta para este año. Este es un gobierno que avanzó mucho sobre el salario de los trabajadores y nosotros estamos apoyando los talones para bancar esa embestida. Lo que siempre planteamos es que más que recomposición queremos aumento salarial, porque si quedamos pegados a la pauta inflacionaria siempre estamos ahí salvando la ropa.

¿Cuáles crees que son los motivos por los cuáles los grandes medios centran la cobertura del conflicto docente en Ctera y Suteba?

Hay una cuestión concreta que es de cantidad de afiliados y hay una cuestión histórica. La cuestión histórica es que la Ctera, a partir de la década del 70, y el Suteba a partir de los ‘80, cambiaron un poco la visión del sindicalismo docente. Hoy estamos defendiendo la paritaria nacional que la logramos con la Ley en 2006, pero fue una lucha de prácticamente 20 años, del año 88 cuando Ctera hace la marcha blanca con 100.000 en Capital Federal.

En aquellos años no había espacios gremiales de peso que vieran al docente como un trabajador. Dentro del sindicalismo docente está la discusión de si el docente es un profesional o un trabajador. La Ctera, y todos los sindicatos que incluyen, lo ven como un trabajador, entonces pelean con la lógica de un sindicato de trabajadores y no como una asociación de profesionales; y que de hecho eso nos llevó a tener conquista porque los docentes no teníamos paritarias. La cuestión material concreta es que Ctera como confederación tiene algo más de 300.000 afiliados en todo el país y en provincia de Buenos Aires, el Suteba, como sindicato de base, algo de 100.000 afiliados, tienen un peso específico en concreto porque son los de mayor representación, los más grandes.

En Buenos Aires, ¿cuál es la actitud de otros sindicatos reconocidos como Udocba y Feb?

Desde el año 2001, con la Feb, que es el sindicato que sigue en representación con algo de 50.000, Amet (Técnico), Sadop (Privados) y Uda, armamos el Frente Gremial Docente Bonaerense. Tenemos alguna diferencia de conceptualización con la Feb, en esto de verse trabajador o profesional de la educación, pero confluimos muchas veces en acciones en conjunto.

Udocba es lo que en el sindicalismo se conoce como un sindicato amarillo, un sindicato que lo crea la patronal para intentar abrir una brecha sobre otra estructura sindical para debilitarla. La crea Duhalde a mediados de los 90 cuando el Suteba estaba combatiendo las políticas menemistas como la Ley Federal. Udocba persistió y suponemos que tienen buenos vínculos con Cambiemos.

Pero en una entrevista, Miguel Díaz, el Secretario General de Udocba, declaró que no iban a aceptar que no haya paritaria nacional. En la declaración, al menos, parece estar en la misma línea.

Ellos tienen una política de tener un discurso muy alto pero sin relación con la realidad. Miguel Díaz puede decir lo que quiera sobre la paritaria nacional pero él no se sienta en la paritaria nacional porque es un sindicato que tiene representación provincial. Y después proponen, por ejemplo, que el docente tiene que cobrar 12.000 de básico, lo cual sería hermoso, pero como sobre ellos no recae el peso del acuerdo porque si hay buen o mal acuerdo salarial el reconocimiento recae sobre el Suteba, Udocba puede decir lo que quiera. Como dicen 12.000 pueden decir 250.000 porque no tienen responsabilidad.

Se publicó un acta donde los tres secretarios generales de la CGT apoyan la lucha docente y ahora parece que la propuesta de paro general es más concreta, ¿cómo ves la posición de la CGT?

Yo veo un montón de expresiones en la CGT, lamentablemente quienes conducen el triunvirato son representantes sindicales muy ligados al Frente Renovador, que es un espacio que en Buenos Aires cogobierna con Vidal, y los triunviros responden a ese armado político. Por eso han tenido esa situación que momentos eran petardistas pero cuando se corría el humo no había nada. Intentaron zanjar nuestra acción más importante del 2016 que fue la Marcha Federal, con más de 200.000 trabajadores en Plaza de Mayo, operando para que desactivar la post marcha para que no se llegue al paro general. Esa es una expresión de la CGT, que siempre estuvo y que hoy tiene a los triunviros a la cabeza. Otra expresión es la de los compañeros de la Corriente Federal de Trabajadores que está encabezada por Bancarios, están los Gráficos, en un conjunto de 40 sindicatos, que son sindicatos con una caracterización similar a la nuestra, que cree que cada minuto de gobierno de Macri es un trabajador más en la calle, más pérdida salarial, más flexibilización; y estamos intentando construir por abajo una corriente de representación para que todo el malestar de los trabajadores se pueda expresar. Ahora, tampoco es que los triunviros de la CGT viven en una cueva, están viendo que la situación se está desmejorando y a medida que eso se profundice y ellos no tomen una iniciativa, sus propias filas van a empezar a empujar. Es más, cuando fue la Marcha Federal, donde estaba más identificada la CTA, hubo un montón de seccionales de la CGT que adhirieron y que participaron, independientemente de lo que decía el triunvirato. Eso es un proceso interesante porque de a poco se va generando una presión desde abajo y el desmejoramiento de las condiciones materiales de los trabajadores hace que sea cada vez mayor. Yo intento hacer una valoración política y no moral del triunvirato, pero creo que llega un punto donde Macri les tira el proyecto de flexibilización por la cabeza y un poco de vergüenza tienen que sentir. O al menos uno quiere que lo sientan, porque en realidad para nosotros el enemigo nunca fue la CGT, sino que el enemigo es la derecha y las corporaciones económicas.

Considerando la movilización de ATE en los primeros meses del año pasado y la Marcha Federal del segundo semestre, aunque el gremio docente tiene un arma muy fuerte para dar batalla, ¿se necesita la CGT para dar un golpe que al gobierno lo haga al menos dudar?

Para plantear un paro general se necesita la CGT. Si a nosotros y la Corriente Federal nos dieran los porotos para parar el país no esperamos a nadie. O si nosotros en noviembre proponíamos un paro general, más allá de que el sector público se iba a ver afectado, le dejábamos todo el campo abierto al gobierno nacional para que ponga en duda nuestra representación porque hubiéramos hecho un paro general y los trabajadores hubieran ido a trabajar igual. Hay que tener cuidado de que las medidas que tomemos no refuercen la posición del gobierno y a fines del 2016 el gobierno llegó muy fortalecido.

¿Y este anuncio de paro general lo ves más concreto o creés que se va a diluir como el anterior?

No te puedo dejar de responder sin lo que yo quisiera que suceda. Los paros generales se construyen, no son exclusivamente decisión de tres tipos en la cúpula de la CGT. Tiene que ver en cómo evolucione la situación económica y social en este mes, que por lo visto no es nada alentadora. Los planteos de flexibilización dejaron de ser planteos, hay propuestas, pruebas como con los petroleros. En la marcha del jueves pasado estuvimos en el taller de AGR Clarín, y eso hay que entenderlo dentro de este tubo de ensayo de profundizar la flexibilización y la tercerización, porque no es que antes no había, pero ahora se la quiere profundizar.

Nosotros el año pasado armamos una mesa directamente con sindicatos de la CGT y la CTA, hay mucho malestar entre los compañeros de la CGT que son delegados y secretarios generales seccionales, y uno confía que se va a ser insostenible más allá de lo que quiera el triunvirato. El paro general se tiene que dar. A los bancarios, por ejemplo, no se les quiere respetar el acuerdo paritario: se firmó un acuerdo y el Ejecutivo interviene llamando a las patronales para que no lo paguen. Hay una situación que no da para más.

En ese contexto, ¿cuál es el accionar planteado por Ctera y Suteba?

Como está la situación ahora, el conflicto va a ser nacional. Vamos a tener la disputa con el gobierno provincial pero la perspectiva es que el conflicto se va a nacionalizar porque está todo el país involucrado.

Así no arrancan las clases.

Así no. El gobierno no establece las condiciones para que las clases empiecen. Van a intentar cerrar la discusión y llevarla para el lado de que nosotros tomamos de rehenes a las familias y a los alumnos, que no queremos trabajar, etc. Y lo que hay que discutir realmente es cuál es el proyecto político y social que el macrismo quiere llevar adelante.

 

 

 

Etiquetas: , , , , , , , , ,

Comentarios

Comments are closed.

JIF Diseño y Comunicación