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Kuki Errante: “El arte sublima la locura, la vida sin música sería un error”

Por Fabián Flores

A punto de presentar su primer trabajo como solista, Música popular argentina, el multifacético músico Joaquín (Kuki) Errante habla de su trabajo y sus pasiones. Desde su infancia entre peñas y tangos, pasando por su formación en el Conservatorio y sus intervenciones juntos a Sandra Vázquez, el sagaz artista chivilcoyano recorre su joven pero prominente carrera y su inminente presentación en el Teatro El Chasqui.

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Es frecuente ver, en la biografía de los grandes artistas musicales, la presencia temprana de la música en sus vidas, en sus espacios, en sus tiempos. En este sentido, ¿qué rol ocupó la música en tu infancia y adolescencia?

A los 5 años comencé a bailar folclore en el Ballet Chivilcoy, de allí mi primer contacto con la música desde lo corporal, además de cantar bailar y actuar en todos los actos de la escuela primaria. A los 11 años empecé a estudiar guitarra con un profesor del barrio, don Wilfredo Azari, con quien tuve mi primera presentación cantando zambas, valses y tangos en alguna peña barrial.

Recuerdo que en casa siempre se escuchó música argentina: tango y folclore, y desde pequeño me gustaba asistir a peñas y kermeses musicales junto a mis padres. Allí me sentaba cerca del escenario a mirar y admirar a los cantantes. Todo esto sin saber que más tarde esa sería mi profesión, mi pasión y actualmente mi trabajo.

¿Cómo y en qué momento de tu vida decidís dedicarte de lleno a esta profesión?

Creo que el primer día que me subí a un escenario -con 12 años- me di cuenta que eso era lo que quería para el resto de mi vida, me sentí entero, ¡podía ser yo!

Mi guitarra, yo y una multitud que en silencio me escuchaba, y por dentro corría una revolución de nervios, placer, adrenalina y felicidad, entre otros sentimientos extremos. Cuando terminó el último acorde, un terremoto de aplausos llegó hasta mí. Fue terrible, tremendo; eso es lo que siento aún hoy en cada presentación, como si fuera ese primer día del debut. Creo que la música me eligió, y nunca más pude dejarla, ni quiero.

La formación de los músicos suele estar profundamente influenciada por otros artistas. Entonces: ¿quiénes fueron y son tus maestros, tus referentes dentro del campo a la hora de tocar?

Mi primer maestro fue un gran guitarrista de barrio: el “turco” Azari, él tocaba así como Las guitarras de Gardel, como de otro planeta. Luego, la calle me enseñó mucho, siempre con la oreja parada, aprendiendo algún acorde o rasguido. Luego, a los 17, entré en el Conservatorio “Alberto Williams” de Chivilcoy, y ahí encontré a decenas de profesores con los cuales aprendí muchísimo: Armando Alonso (jazz), Jorge Dellegracie (música popular), Pablo Torres (armonía clásica) y tantos otros. Allí aprendí canto, violín, guitarra y bajo, y siempre tomando clases particulares en Capital Federal. Además de todas las influencias musicales que también me enseñaron mucho: desde Los Beatles y Pink Floyd, pasando por Charly, Fito y Spinetta, Mercedes Sosa, Atahualpa y Guarany. Y por supuesto: Piazzolla, Goyeneche, entre tantos.

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Sin duda, un momento clave en tu carrera de los últimos años fue tu participación en la banda de Sandra Vázquez, una de las armonicistas más importantes del país. ¿Qué implicó esa etapa?

La etapa con Sandra Vázquez fue realmente increíble. Tocar en Capital es una gran oportunidad, y siempre fue de primer nivel. Con ella grabamos un DVD/CD en vivo en La Trastienda, con el que luego ganamos un premio Gardel a la música. Además de haber compartido escenarios con grandes y consagrados artistas como León Gieco, Claudia Puyó, Franco Luciani, Ciro Fogliatta (Los Gatos), Don Vilanova – Botafogo (Pappo), entre otros grosos. El año pasado estuvimos de gira por el estado de Guanajuato, en México, tocando en un Festival de blues y jazz conocido internacionalmente y representando a Argentina. Esa fue una tremenda experiencia.

Has estado circulado por otros espacios más allá de los recitales como solista o en grupo, me refiero específicamente a tu paso por el teatro en los dos musicales en los que tuviste una participación central (Pipí Cucú y Mejor, ni te cuento). ¿Cómo evalúas hoy esas experiencias?

Esas fueron bellísimas experiencias. Es mágico trabajar en teatro para niños; además con hermosos equipos junto al Grupo Trac y Los Minga!, a puro corazón. Los niños son un público difícil. Si no les gusta lo que hacés, no te aplauden; son súper sinceros y auténticos. Pero por suerte, fue una experiencia positiva de aprendizaje total. Además de interpretar canciones de la gran María Elena Walsh -una grande de nuestra música popular- me encantó tocar para niños, sin dudas lo volvería hacer.

Recién salido, y ya circulado con éxito, está listo tu primer disco Música Popular Argentina. ¿Dé que va?, ¿cómo lo podrías definir?

Mi primer disco es un material hecho a pulmón. Tuve la suerte de grabar cada instrumento que suena en el disco: los violines, las guitarras, el bajo, y el bombo legüero. Es un disco netamente de folclore y tango, por eso el título, interpretando clásicos de la cultura popular. Afortunadamente ya se vendieron más de 300 discos en solo un par de meses de haber salido a la calle. Es un disco activo, festivo, para correr las mesas y sillas y ponerse a bailar chacareras.

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El día sábado 18 de Marzo presentás este trabajo en el Teatro El Chasqui. ¿Cómo va a ser este encuentro, cuáles son tus expectativas y con qué se va a encontrar el público?

Es una fecha muy ansiada, mi primer teatro como solista. Una súper responsabilidad. Siempre fui sesionista, siempre acompañé a cantantes. Bueno, llegó la hora: este es mi debut, mi primera vez. Hay nervios, ansiedad, entusiasmo, siento tantas cosas fuertes, pero hay un equipo de producción trabajando para dar lo mejor de cada uno. Tendremos vídeos, imágenes, invitados locales e internacionales, del tango, rock, blues, jazz y folclore.

El espectáculo tendrá diferente bloques presentando diversos géneros, todos los que toqué en estos veinte años de carrera.

Piotr Ilich Tchaikovski solía decir que “en verdad, si no fuera por la música, habría más razones para volverse loco”. ¿Cuánto de eso es así?, ¿qué es la música para vos?

Yo adhiero totalmente. El arte sublima la locura, la vida sin música sería un error. La música es necesaria para mi vida, tanto como el aire que respiro, el agua y la comida. Creo que se transformó –quizás- en una droga, una de las que hace bien, de las que no contaminan, de las que no sólo le hace bien a quien la interpreta sino también al que la recibe. Hay una música para cada estado de ánimo, es una expresión del alma, de lo más profundo de mí. Creo que el arte puede cambiar algo del mundo, esa es mi misión en esta vida.

 

Presentación:
Sábado 18 de marzo, 21:30 hs.
Teatro El Chasqui

Anticipadas:
Paseo de la Plaza – Local 7 (Carlos Gavazzi)

Más información aquí.

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