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La voz de la gente

Por Leandro Germán

“El PRO es el partido político que les gusta a los que no les gusta la política”. No recuerdo dónde lo leí. Sí, en cambio, que lo leí mil veces. El viernes pasado el líder del partido político que les gusta a los que no les gusta la política se reunió con un grupo de periodistas de espectáculos. Algunos periodistas especializados en política pusieron el grito en el cielo. Lo más probable es que a los periodistas de espectáculos que fueron a la quinta de Olivos el otro día no les interese demasiado la política. Interesarse en la política no es, desde luego, decir “qué caro todo” o “qué bajón la inseguridad”. Hay periodistas de espectáculos a los que sí les interesa la política. A Rial le interesa la política: militó en los 80 en el PI, tuvo militancia en el gremio de prensa y hace periodismo político en radio. Lo hace mal, tan mal como sus colegas especializados en política, pero lo hace. No recuerdo que Polino o Ángel de Brito hayan manifestado alguna vez interés en la política.

A gran parte del electorado de Macri tampoco le gusta mucho la política. Ese desinterés es proverbial en gran parte de los electores provenientes de los sectores medios que votan a Cambiemos. Se trata de gente que dispone de tiempo (tiene jornadas laborales acotadas) y recursos para interesarse en la política pero que elige (con todo derecho) no hacerlo. Es gente que uno ha visto: pasan por una mesa de agitación callejera de Cambiemos y se llevan un globo, no una plataforma. La combinación entre alto nivel de ingreso y bajo nivel cultural, dicen algunos, genera “antipolítica”, un término que prefiero no usar porque de él se ha hecho uso y abuso, pero que en los sectores medios parece estar, de alguna manera, a flor de piel, incluso cuando se trata de una antipolítica de tintes izquierdistas.

Nadie como Durán Barba sabe de los peligros de hacer política solo para aquellos a los que les interesa la política. A la mayoría de la población no le interesa la política. Pero vota igual. Hay que hacer política para ellos. Otro sector del electorado clasemediero de Cambiemos sí se interesa por la política pero elige sus formas más degradadas: los libros son caros y ellos disponen del dinero para adquirirlos pero, a la hora de comprar, eligen Majul o Aguinis. La industria editorial tiene un olfato fino para detectar qué literatura política degradada ofrecerles a lectores no especializados, dispuestos a pactar con creencias sencillas y ver confirmados sus prejuicios pero con capacidad adquisitiva.

¿Por qué los periodistas pueden dedicarse profesionalmente al periodismo? ¿Por qué los periodistas son periodistas profesionales? Porque se supone que la faena del periodista exige una dedicación full time. Si los periodistas tuvieran que trabajar de otra cosa y hacer periodismo en el tiempo que les queda, no podrían seguir a otros periodistas, leer diarios y libros y reunirse con sus fuentes. El periodista que es “la voz de la gente” (típicamente los de radio y televisión) es un mal periodista, no un buen periodista.

Se espera, de alguien que recibe un salario por ejercer el periodismo, algo más que la opinión de un transeúnte sobre lo caro que está todo. Polino, de Brito, Monti y los demás fueron elegidos para reunirse con el presidente porque son (ellos mismos lo han dicho como réplica a sus colegas especializados en política) “la voz de la gente”. Pero no porque Macri pudiera ilustrase a través de ellos sobre la inseguridad o sobre lo caro que está todo. Se trata de un gesto cualunquista en el que el protagonista no es el “vecino” al que le tocaron timbre sino las celebrities del periodismo chimentero.

“El partido político que les gusta a los que no les gusta la política”. La definición es perfectamente congruente con la invitación a los jurados del Bailando.

 

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