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Lo real sin concesiones

Por Luciano Sáliche

Se dice que la primera vez que alguien dijo la palabra “beat” fue en 1947 en Times Square. En un estado de “evanescente exaltación”, Herbert Huncke no la dijo, la gritó. Un aullido en el camino. Cinco años después, John Clellon Holmes escribió en el New York Times un artículo titulado This is the Beat Generation. Allí definía algo que provenía de las entrañas de un país helado: “una revolución cultural en desarrollo, hecha por una generación de jóvenes (…) sin valores espirituales que pudiesen honrar”. Por aquellos tiempos, Jack Kerouac habla de lo beat como lo beatífico, que quiere decir, según el diccionario: que tiene o produce serenidad y placidez.

¿Quiénes eran estos poetas marginales que deambulaban por los suburbios de Nueva York o San Francisco? ¿Qué decían, cómo lo decían, contra qué lo decían? Durante la década del 50, un grupo de poetas hartos de tanta guerra, tanto consumismo, tanto idiotez nacional, deciden crear su propio lenguaje.

Portada de “Poesía Beat”, editado por Buenos Aires Poetry en 2017

Mariano Rolando Andrade y Juan Arabia editaron el libro Poesía Beat (Buenos Aires Poetry, 2017). Más que una antología de poemas, se trata de un detallado corpus que, separado por las etapas de cada movimiento, muestra no sólo las poesías de 40 escritores, también sus resumidas biografías. Y ya en el prólogo dan cuenta del contexto: la Segunda Guerra Mundial, la Guerra Fría, Vietnam y la Guerra de Corea marcando una generación que encontró, mediante la poesía más visceral, y abocada a la experimentación desde los márgenes, una forma de plasmar lo real sin concesiones. 

Poesía Beat está dividido en cinco partes, de forma tal que el mapa de nombres propios incluidos en el significante Generación Beat fluya con claridad, atravesando etapas, graficando lugares y contextos. El primero, denominado Costa Este, incluye a Allen Ginsberg, Jack Kerouac, William S. Burroughs, Neal Cassady, Herbert Huncke, John Clellon Holmes, Carl Solomon y Gregory Corso. El núcleo duro. Luego, la segunda parte, Costa Este, muestra el primer movimiento expansivo, hacia San Francisco; y la tercera es de los neoyorquinos que se van agregando a la Generación Beat: la posteridad, gente joven, que tiene casi 20 años menos que Kerouac y Ginsberg. Allí aparecen los músicos y los pequeños criminales, también las mujeres, como Diane Di Prima, Anne Waldman, Brenda Frazer y Hettie Jones. Aunque si bien ya las había dentro del movimiento, es a partir de esta etapa que se vuelven más reconocidas. La cuarta, la última, es la del Beat Hotel: frente al clima asfixiante de derechos civiles que se vivía en Estados Unidos, muchos se marchan a París y se instalan en un hotelucho de mala muerte. Y la última sección es Outsiders: poetas que nunca se autodenominaron Beats pero que tuvieron algún anclaje clave con el movimiento.

Jack Kerouac

Un año antes de morir, William S. Burroughs dijo en una entrevista con el New York Times que ya no escribía porque no tenía más cosas que decir. Corría el año 1996 y el mundo ya no era el mismo. ¿Sabría que estaba llegando su final? Un año después, su corazón dejó de latir una madrugada de sábado: un repentino ataque cardíaco, informó su representante. Googlear fotos de Burroughs tiene como resultado ver un hombre flaco, siempre con los mismos elementos en las manos: o un cigarro o un vaso o un arma. Esa postura en permanente rebeldía, en defensa o en ataque, es lo que prima en la poesía Beat: estar en guardia, hay que romper todo.

Si su objetivo, en aquel entonces —y durante las varias generaciones que alcanzó—, fue interpelar al presente, abrirlo, ¿qué tiene para decirle a este 2017 este libro? En principio una mirada abarcativa y también exhaustiva de un movimiento nihilista y a la vez redentor. En segundo lugar, pensar mejor su desordenada estructura, los nudos de la red y cómo se propagó un virus de crítica pura justo al interior del gran imperio de nuestro tiempo. Es que no se trata sólo de traer textos valiosos, sino también de repensarlos mejor y ponerlos en cuestión con nuestra actualidad. Porque si habría que definir a la poesía Beat habría que decir que se trata de una poesía incómoda, incluso para esta época. Una poesía que te mueva de la zona de confort. ¿Acaso qué otra cosa le pedirían ustedes a la literatura?

William Burroughs

 

Poesía Beat
Buenos Aires Poerty, 2017
Selección y traducción:
Mariano Rolando Andrade y Juan Arabia
307 páginas – $600

 

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