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10 formas de postergar un derecho necesario

Por Martina Kaniuka

En la última sesión del Senado por la despenalización del aborto, quedó en evidencia lo poco representativo que puede ser el sistema democrático burgués. La ineptitud, la ignorancia, la mezquindad, la desfachatez, el ridículo, el sadismo y la demagogia fueron los siete pecados capitales de los que hicieron gala quienes, diciendo ser representantes del pueblo, decidieron escuchar las demandas sordas de  “los sin voz”, condenando a la muerte a cientos de mujeres para salvar a “las vidas por nacer”. Aunque este haya sido solo otro round de la larga contienda para la concreción de otro derecho postergado históricamente en Argentina, se torna necesario recordar a quienes traicionaron su función en la banca (aunque hubiéramos querido que votaran por el proyecto, no traicionaron su función por el voto en sí, sino por la poca idoneidad, justeza y compromiso para justificarlo).

Urtubey, García Larraburu y Blas

INÉS BLAS (Argentina Federal-Catamarca): Para Blas, ejercer la presidencia en la Comisión de la Mujer del Senado no debe condicionarla a votar en contra del aborto clandestino. Está en contra de que una niña de 13 años abusada, aún con el debido consentimiento de sus padres, pueda abortar, porque además, para Blas, el aborto ayuda a limpiar el honor de un violador. Se enorgullece de “no haber entorpecido el debate”, como si eso hubiese podido ser una opción, y desde su “concepción de militante” reconoce que siempre trabajó en pos de los derechos de la mujer pero que, para poder votar en contra, pone a disposición su renuncia a su cargo de presidente en la banca. Presenta un proyecto de ley para la creación de un sistema de protección de la mujer en estado gestacional (nunca entendió que el tema es el aborto). Cerró su alegato con un discurso sobre el origen de la vida y la persona humana desde la concepción, confundiendo embriones con niños desarrollados desde su “humilde opinión”; y con cifras (que nos encantaría saber de dónde obtuvo dada la clandestinidad de la práctica). 

SILVINA GARCÍA LARRABURU (FPV – Río Negro), quien preside la comisión de Ciencia y Tecnología, atribuye el debate al duranbarbismo y a una cortina de humo para tapar la coyuntura. Intenta justificar su decisión de votar en contra, indicando que es una decisión escandinava (que aparentemente no fue producto de la construcción colectiva del movimiento de mujeres) para un país como Haití. Habló de la falta de atención de salud primaria en zonas vulnerables, como si la legalización y despenalización del aborto excluyeran la problemática persistente y estructural del sistema sanitario argentino y no fuesen dos sino una las problemáticas a atender: aparentemente, como no hay atención sanitaria digna, tampoco puede pedirse por una práctica digna en casos de aborto para la prevención de muerte materna. Agradeció a sacerdotes y organizaciones pro-vida e hizo una detallada mención de su CV y una larga descripción de sus supuestas virtudes personales. La senadora, que se dice justicialista, recordó al golpista Lonardi y dijo: “no habrá vencedores ni vencidos, sino respeto y democracia”. 

RODOLFO URTUBEY  (PJ – Salta): De oscuro linaje en Salta; habló de los dogmas y cuestionó la propiedad privada (¡quién ha visto su cuenta bancaria!) como derecho absoluto; vinculándolo con los derechos sociales y relativos. Sostuvo que no cree que “una sociedad civilizada” deba regirse por derechos absolutos. No se escuchó que se quejara o que le pareciera poco civilizado, cuando el gobernador de su provincia, le tiraba comida desde un helicóptero a los wichis que perdieron sus tierras por los proyectos inmobiliarios que su familia emplazó en terrenos originarios. Además, habla de la no “necesareidad” (dixit) de la ley cuando no tiene, ni tendrá jamás capacidad gestante. Agreguemos que alegó a la falta de aplicación de leyes de salud reproductiva cuando, en su provincia, impidieron durante mucho tiempo (esencial para la práctica) que una niña de 12 años violada accediera a la práctica en un hospital con los cuidados necesarios. Agregó por último que “hay casos donde la violación no tiene configuración clásica de violencia sobre la mujer sino que a veces es un acto no voluntario. Por ej.: en el abuso intra-familiar donde no se puede hablar de violencia pero tampoco de consentimiento”. Sí, dijo esto. 

Iturrez de Cappelinni, Bullrich y Mera

ESTEBAN BULLRICH (PRO- CABA) creyó que era una clase de educación cívica y eligió compararnos con otros “mamíferos placentarios” (¿cuánto le habrá costado aprenderse este concepto?): los chimpancés, para hablarnos de convenciones sociales, convicciones y ética. Habló de respetar las diferencias (recordemos que fue el principal impulsor de la campaña para reclutar docentes voluntarios y el 0800 para denunciar a quienes hablaran en las aulas sobre Santiago Maldonado), el embarazo como desafío y el aborto como un fracaso social. Este proyecto “es malo”, sostuvo, y remató -con un infantilismo descollante- quien fue Ministro de Educación y criminalizó a los docentes que luchan: “Sin maternidad no hay futuro ni Senado”.

DALMACIO MERA (PJ – Catamarca) Este otro señor postuló la “inconstitucionalidad” del proyecto y lo puso “en crisis”, hablando de “razas” y de alguien tan contemporáneo como Fray Mamerto Esquiú. Dijo que nadie ha podido determinar el “valor incremental de la vida“, lo que eso signifique y compara la práctica de un aborto realizado consciente y voluntariosamente, con un aborto que fue inducido por represores a una compañera en la dictadura. 

ADA ITURREZ DE CAPPELINNI representa a la provincia de Santiago del Estero (Frente Cívico Por Santiago), feudo en el que murió Liliana Herrero, 22 años, madre de 2 nenas de 3 y 6 años; producto de una infección por intentar someterse a un aborto clandestino. Otras dos mujeres murieron en la última semana, en su provincia, también por abortar clandestinamente. En lugar de llamarse a la reflexión en miras de los acontecimientos antedichos, habló de los supuestos “pies”, “cerebro”, miembros y alma (sí, dijo alma) de un feto. Eso sí, fue coherente: dijo que votó según su convicción individual. Aparentemente abortar sería violentar el contrato social. Mucho Rousseau, mucho romanticismo, pero sobre todo, mucha ignorancia. Sostuvo por último que “no hay que empoderar a las mujeres en estas situaciones críticas” y que fundamenta su voto en una carta que le envió un niño de 13 años, donde decía que el aborto es un homicidio.

López Valvede, González y Solari Quintana

MAGDALENA SOLARI QUINTANA (Fte. Renovador De La Concordia), habló con la “solemnidad” de quien cree que tiene razón y que todo lo que dice y sostiene es inapelable e indiscutible. Dijo que el problema es que “afuera algunos tienen pañuelos celestes y otros tienen pañuelo verde”, no consideró ni considera un problema aparentemente que cientos de mujeres mueran en la clandestinidad, por no poder acceder a una práctica digna. Dijo que es una cuestión ideológica y que descansa en “doctrinas con las que no coincide”, como si fuese una cuestión arbitraria y caprichosa y que la gente de su provincia “merece que se hagan cargo del tema”. Cabe aclarar que, en “su provincia” (Misiones), es un hecho que hasta el 25% de los partos son de adolescentes y que, sólo este año, hubo 201 niñas que fueron obligadas a parir. 

CRISTINA DEL CARMEN LOPEZ VALVEDE (PJ – San Juan), sostuvo: “no puedo obviar tener creencias y vivir con ideologías”, y se disculpó por no haber podido leer las 13 páginas del proyecto aclarando que iba a votar en contra. Citó a Marcuse y a Ortega y Gasset para justificar que votó a favor del aborto clandestino. Dijo que a la “sociedad que ella representa” está en contra de la despenalización, y que las encuestas le dicen que tiene que votar en contra. “Todo el aparato jurídico respeta la vida por venir, será antiguo, retrógrado pero como legisladores no podemos dejar de respetar la carta magna porque nos debemos al derecho”. Dice que “leyó al respecto y se instruyó y que hay 3 valores imprescindibles: la estabilidad del sistema, la vida y la libertad”. Por supuesto que no se cuestiona por la clase de sistema -usando sus palabras- antiguo, retrógrado y conservador, que perpetúa con esa postura. De paso, citó sin citar a un filósofo alemán que le “da luz” porque “habla de la ecología” (sí, dijo eso) y dejó entrever metiendo misterio al relato que en su juventud hubiera votado a favor o que abortó. Tergiversó a “Jana Arens” (la nombró así) y recordó a su madre muerta, algo que creyó acorde al debate.

MARÍA TERESA GONZALEZ (PJ – Formosa) dijo que, en su provincia, vienen desarrollando una política y promoviendo una línea de vida. Tal vez desconoce que, por debajo de esa línea, curiosamente siempre quedan las mismas comunidades que Gildo Insfrán mantiene sin agua, sin acceso a los hospitales, sin luz, sin los servicios básicos. Habló de la inclusión a las poblaciones indígenas cuando en el único momento en que en su provincia recuerdan a las comunidades originarias, es cuando los suben a los camiones para obligarlos a votar. La recordaremos cuando su línea de vida contribuya a la línea de muerte que esconde cientos de mujeres muertas por abortar clandestinamente.

Alfredo de Angeli

ALFREDO DE ANGELI (PRO Unión – Entre Ríos): quien saltó “a la fama” por cortarle rutas a la SRA y por su proyecto de ley para legalizar el trabajo infantil (porque los pibes abandonaban las cosechas para ir a la escuela), agradeció al presidente por la oportunidad del debate. Después del elogioso agradecimiento, se pronunció en contra del proyecto. “Por supuesto que estoy en contra del aborto y creo que hay que hacer que las mujeres tengan embarazos felices. Los que venimos de familias numerosas sabemos que a la madre jamás se le pasó por la cabeza abortar”. Este “señor” que representa a Entre Ríos, provincia donde hasta la lluvia tiene glifosato y se registran la cantidad de casos de cáncer infantil más alta del mundo, elige votar por el no, porque “se lo dijo Ercilia, una señora de más de 80 años de su pueblo, que las mujeres no se quieren sacar el chico”. 

 

 

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