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Cómo se hizo el guión de “El Ángel”

Por Mariano Cervini

A pocos días del estreno, El Ángel llevó más de 300 mil espectadores a las salas representando uno de los mayores arranques del cine nacional en los últimos años. El escritor Sergio Olguín, uno de sus guionistas, cuenta cómo fue trabajar junto al director Luis Ortega y el periodista Rodolfo Palacios en el armado de esta historia basada en uno de los asesinos seriales más reconocidos de la historia argentina.

¿Cómo fue esta experiencia de ser uno de los guionistas de El Ángel?

Fue un trabajo muy especial para mí porque es la primera película en la que participé como guionista. En general fue una experiencia muy buena. Trabajamos en equipo; el guión lo armamos junto con el director, Luis Ortega, y uno de los periodistas que más sabe de Robledo Puch en el mundo, Rodolfo Palacios, que también es autor de su biografía. Se puede decir que fue un trabajo a seis manos. Los tres quedamos muy conformes con el resultado del guión y con el producto final reflejado en la película.

¿Fue un trabajo muy prolongado?

Tanto con Rodolfo como con Luis trabajamos durante un año aproximadamente. Fueron períodos salteados entre 2016 y 2017 en los que fuimos dándole forma al guión. Yo soy escritor y estoy acostumbrado a trabajar de manera individual así que fue un gran desafío hacer lo mismo pero con otra gente a mi lado que también le pasaba lo mismo: a Luis con sus películas y a Rodolfo con sus artículos periodísticos. Para todos era algo nuevo ver cómo íbamos a responder al trabajo en equipo y la verdad que no nos resultó para nada difícil.

Sergio Olguín (Foto de Sebastián Freire)

¿Cómo encararon el trabajo de la figura de Robledo Puch?

Probablemente Robledo Puch sea el criminal civil más conocido del país. También es el preso con mayor cantidad de años en la cárcel. Lo primero que hicimos fue ponernos de acuerdo en qué queríamos mostrar. Nos interesaba limitar la cuestión cronológica a sus primeros años; la época en la que se convierte en el asesino que lo lleva ganar esa triste fama. Tomamos ese período en que el empieza a robar y matar junto con un socio y comete una serie de delitos marcados por el asesinato. Una vez que tuvimos delimitado el período, pusimos el ojo en el detalle de su vida cotidiana. No tanto en la cuestión biográfica más conocida, sino tratar de darle a ese personaje una encarnadura para que el espectador lo sienta más cercano.

¿Cómo fue el proceso creativo?

Gran parte es no hacer nada creativo (risas). El tiempo a veces se va comiendo facturas o tomando una cerveza; charlar y contarnos cosas que tal vez no tengan que ver de manera directa con la película e ir entrando en tema desde un lugar más lateral. Desde ahí, ver qué le interesa más a cada uno: capaz Luis estaba más interesado en crear imágenes, otro más por acciones o personajes y cada uno va aportando lo suyo. Es muy interesante porque después de un par de días de haber elaborado una escena entre todos, el que estaba más disponible se ponía a escribir pero el resultado final era de los tres: no lográbamos darnos cuenta qué cosa había aportado cada uno. Hubo un rasgo de inspiración colectiva que realmente se reflejó en lo que hicimos.

Robledo Puch (año 1972 / diario La Razón)

¿Estuviste en el set de filmación?

Estuve algunos días. No muchos porque es muy aburrido para mí (risas). Gran parte de las horas en el set pasan sin hacer nada, con gente de la parte técnica trabajando en el armado de escenas. Después aparecen los actores, hacen una escena y por lo general la repiten diez o quince veces. No entiendo cómo soportan eso. A la primera yo diría: bueno, ya está. Luis es muy obsesivo con eso. También por eso se explica en parte la excelencia en lo que consigue. Trabaja muy bien con los actores. No es un director de cámaras; es un director de actores. Gran parte de sus películas trabajó con personas que no eran profesionales de la actuación. En este caso el actor principal (Lorenzo Ferro) no venía del mundo del cine. Luis empezó a prepararlo un año antes y el resultado es asombroso.

En las gráficas de promoción se lo ve con un parecido impresionante…

Esto me llamó mucho la atención desde el primer momento. No sólo es el parecido físico; hay una actitud de él entre seductora y diabólica a la vez que lo definen como personaje y él logra interpretar muy bien.

Cuando viste la película terminada, ¿qué te pareció el resultado final?

Me parece muy buena. Luis es uno de los mejores directores que hay en Argentina. Tiene una manera de filmar muy personal. Es una película que es para un público muy general. Creo que le puede gustar a un público muy amplio pero a la vez tiene cosas de autor. Elige una estética bella, de colores fuertes en pantalla que llama mucho la atención. También coloca detalles y cuestiones particulares que lo diferencian del resto de los directores argentinos. Es alguien que apuesta por arriesgar un poco más que la media y pone en escena cosas que otros no se animarían a filmar.

Lorenzo Ferro como Robledo Puch

¿Qué cosas?

Pensá que acá estamos contando la historia de un criminal que mata mucha gente. Las escenas vinculadas a delitos y crímenes son descarnadas en cuanto a que no está recargada la imagen violenta; todo el morbo que podría tener una escena de asesinato no aparece en la película. No está presente la cuestión de regodearse en la violencia porque no es lo que buscaba Luis. Creo que es un acierto porque hubiera sido el camino más fácil: ponerle una música de acción a una escena donde alguien muere. Él se reserva la tragedia para otras circunstancias que tienen que ver con los personajes y lo que les ocurre íntimamente. Me parece que ese es uno de los grandes logros.

¿La música también?

Claro. Toda la musicalización con canciones del pop y del rock argentino de la época. Incluso algunos covers hechos por el padre de Luis, Palito Ortega, dan un marco potente y son un hallazgo.

 

 

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