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06-07-2021 Notas

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Por Manuel Quaranta | Portada: Fernanda Laguna

I.

Jacques Rancière sostiene que cuando la política se ve reducida a una técnica de gobierno tendiente a administrar lo común, gana la policía. O sea, cuando la política pierde potencia (la potencia del conflicto), brota el pensamiento uniforme, la razón unitaria: un único mundo pensable, imaginable, factible. Es la policía (no la institución, claro, pero también ella) la encargada de consolidar ese sombrío horizonte.

La policía –continúa Rancière– tiene la misión de producir y custodiar un orden, el orden de la desigualdad de funciones (repasemos mentalmente la división platónica del alma: zapatero a su zapato, sin filtraciones ni porosidades) y el de los lug