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13-06-2025 Notas

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Por Andrés Pinotti

1. No festejes. Pensá.

No es una final del Mundial ni una batalla moral ganada. Es una sentencia judicial que, aunque te lo vendan así, no representa el triunfo de la honestidad. Es apenas la ejecución de un disciplinamiento político.

2. Preguntate por qué ahora.

¿Te parece casual que esta condena se ratifique justo en el contexto de un brutal ajuste económico, una pérdida feroz de derechos y una concentración de poder como no se veía hace décadas? No lo es.

3. No es Cristina. Sos vos.

Aunque te repitan que es “justicia”, es un mensaje para todos: si te animás a disputar poder real, te espera la guillotina mediático-judicial. Lo que celebrás como castigo a Cristina, es la advertencia que mañana puede caer sobre cualquier disidente.

4. No hay justicia cuando los jueces tienen dueño.

Los magistrados que firmaron la condena tienen vínculos con el poder económico más concentrado: juegan al pádel con Caputo, veranean con Macri, son asesorados por Sturzenegger. ¿Vos realmente creés que son imparciales?

5. No es negar lo que pasó. Es señalar que no pasa para todos.

¿Hubo manejos irregulares en la obra pública? Sí. Como también los hubo —y los hay— en todos los gobiernos, a lo largo de la historia. Pero acá no apuntan a erradicar la corrupción, sino a usarla como excusa selectiva para eliminar adversarios. A algunos les llega el Código Penal. A otros, la alfombra roja de TN.

6. La corrupción selectiva no es justicia.

¿Dónde están las causas por la fuga récord de capitales durante el macrismo? ¿La deuda con el FMI? ¿El vaciamiento del Estado? El lawfare no es la lucha contra la corrupción: es la administración estratégica de la impunidad.

7. No te quedes con el relato que te dan masticado.

La figura de “jefa de una asociación ilícita” no es solo un fallo judicial: es también el resultado de años de una narrativa construida desde ciertos medios, con operaciones sistemáticas. Que existan hechos cuestionables no justifica el circo. La corrupción no se combate con show, se combate con justicia seria, imparcial y pareja para todos. Lo otro es propaganda con toga.

8. Si la democracia no incluye disenso, no es democracia.

La inhabilitación perpetua es una forma de proscripción. La democracia no se fortalece excluyendo voces: se debilita, se achica, se convierte en una parodia de sí misma.

9. Festejar la condena es celebrar el cinismo.

No es justificar lo indefendible. Es entender que no puede haber justicia real en un sistema donde los poderosos eligen a quién se acusa y a quién se encubre.

10. Si creés que ganaste, pensalo mejor.

Hoy celebrás la caída de una dirigente. Mañana te van a decir que los derechos laborales, la educación pública o la protesta también son “delitos”. La democracia no se defiende con aplausos a la venganza: se defiende con pensamiento crítico.

Si llegaste hasta acá, hay esperanzas de que entiendas o te permitas dudar de cómo se usa la justicia para disciplinar, de cómo los poderosos siempre caen parados y de cómo te convencieron de que tenés un enemigo. Festejar esto no es justicia: es resignarse a que el poder haga y deshaga sin límites, mientras vos aplaudís lo que mañana puede volverse en tu contra.

 

* Portada: «La parábola de los ciegos» (1568) de Pieter Brueghel el Viejo

 

 

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