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19-05-2026 Notas

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Por Joaquín Gallardo

1.

Mi novio y yo viajamos a Mar del Plata, la última semana de enero, para festejar mi cumpleaños. El primer día fuimos ansiosos a la playa, nos bañamos, comimos churros, compramos Crocs a un mantero, tomamos mates al sol y volvimos al departamento como si nos hubieran extraído la sangre. Dormimos diez horas, nos levantamos con la piel roja y ganas de volver al mar. Dos días después caminando por la peatonal, en la víspera de mi trigésimo segundo cumpleaños, nos cruzamos a Raúl Gala, destacado imitador de Moria Casán, y nos invitó a su espectáculo, encabezado por Néstor Enigmashow. Sacamos las entradas, hicimos la fila, nos ubicaron en las butacas y empezó. El primer número de baile estuvo bárbaro. El segundo sketch era de Gala, divertidísimo. El tercero, de Néstor: juntó a cuatro varones del público, los hizo subir al escenario y representar una breve escena en la que encarnaban un caso policial. Él jugaba a ser director de cine. Entonces, dijo:

―Ahora vamos a hacerlo en su mejor versión: gay.

Mi novio y yo nos miramos. Sobre el escenario, la “gracia” consistía en hacer la misma escena, pero exagerando y ridiculizando la femineidad.

2.

Hace unas semanas, salió mi primera novela: El caníbal de la fiesta. Con motivo de la presentación, vinieron mis hermanos y cuñados de Neuquén. Un jueves quisieron ir a ver stand up. Saqué entradas para Cristales, un show de Cris Condomi. Le avisé por Whatsapp a mi novio y me contestó: ojalá no sea homofóbico.

Llegamos al lugar cerca de las nueve de la noche, yo cansado después de una jornada larga en el consultorio, pedimos algo para tomar y picar y nos ubicaron en unas mesas. El comediante que abrió el show era un pibe tucumano y homosexual que hizo chistes sobre lo difícil que es conocer a alguien cuando te separás a los treinta y ocho años. Cris Condomi empezó su show hablando de que jugaba al básquet en un equipo inclusivo. Mi novio me apretó la rodilla. La “gracia” del humorista consistía en imitar a unos compañeros muy femeninos, pero que, para su sorpresa, eran buenos deportistas.

Salí del show de Condomi de mal humor. Caminamos hasta La Farola en Corrientes. Miré la carta por arriba y pedí, ante mi falta de apetito, una tarta. Mientras esperábamos el plato, mi hermano me preguntó por qué me molestaron los chistes sobre gays de Condomi, pero no del comediante anterior. Dije:

―No es lo mismo que alguien de nuestra comunidad haga chistes sobre nosotros a que un heterosexual se burle y ridiculice nuestra femineidad.

Y me pregunto: ¿qué es lo gracioso de ridiculizar lo femenino en un varón? ¿Acaso estos varones heterosexuales no gustan de mujeres femeninas? Considerando que, por definición, la misoginia es un desprecio hacia lo femenino, ¿qué les pasa a estos varones con las mujeres?

3.

El 23 de enero de 2025, el presidente Javier Milei asoció a la comunidad LGBT con la pedofilia. Concretamente, dijo:

―Cuando digo abusos no es un eufemismo, porque en sus versiones más extremas, la ideología de género constituye lisa y llanamente abuso infantil. Son pedófilos, por lo tanto, quiero saber quién avala esos comportamientos.

Es el mismo sujeto que en 2018 decía:

―El Estado es el pedófilo en el jardín de infantes con los nenes encadenados y bañados en vaselina.

Mientras que él está obsesionado con la pedofilia, los datos de las investigaciones de UNICEF indican que en menos del 1% de los casos, el autor de los abusos era un adulto LGBT.

A partir del discurso de Milei en Davos, a lo largo de ese año, en nuestro país hubieron 227 casos de ataques homofóbicos (que incluyen desde golpizas hasta asesinatos). En 2024, hubieron 140 ataques. Es decir, a partir de enero de 2025, los casos aumentaron un 62%. Y esos casos tienen nombre y apellido, mamá, papá, un gato en el living, parejas, gente que los quiere.

En febrero de 2026, el actor transformista conocido como La Barby fue golpeado por un hombre a la salida de la radio, bajo los gritos: puto de mierda.

En agosto de 2025, Juan Sabín, un pibe de veinticuatro años, salió de un boliche y un hombre que caminaba por ahí con un amigo, le dijo a este:

―Dejámelo a mí, yo siempre quise pegarle a uno de estos.

Y lo pateó hasta fracturarle la mandíbula.

Todo esto explica nuestro malestar detrás de las burlas. Porque empiezan así, en espacios pequeños, pero se reproducen, envalentonan a los más perversos y pagamos con nuestra vida, con nuestra salud, con caminar de la mano con una pareja del mismo género y estar alerta. Caminar solos y estar alerta. Vestirse de cierta manera y estar alerta. Hablar con cierta cadencia y estar alerta.

Vivimos alerta.

 

* Detalle de «Underwater San Sebastian» (2023) de Raúl Álvarez

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